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Capilla: Bar­roco Jesuítico con­stru­ido en la primera mitad del s. XVII, fres­cos del s. XVIII.

Capilla del Cristo

Con­tiene la ima­gen del Cristo que es una talla gótica del siglo XV (según la tradi­ción pop­u­lar, llegó en el 1447).

Con­tiene fres­cos de la época del pin­tor setabense Pas­cual Soto, los cuales tuvieron que ser restau­ra­dos a con­se­cuen­cia de un incen­dio en el velo­rio anexo a la capilla.

Se ini­ció en 1626, pero fue ter­mi­nada por Don Ausiàs Cre­spí, ya conde de Sumacàrcer.

En el inte­rior de la cripta se encuen­tra el pan­teón donde están enter­ra­dos los Con­des de Orgaz y Sumacàrcer.

Recien­te­mente unas devotas regalaron a la Igle­sia de Sumacàrcer una réplica de la «Mare de Deu dels Desam­parats», la cual ocupa un lugar desta­cado en la capilla.


Cadena obse­quio Fran­cisco Crepí:


Cadena que el Conde de Orgáz trajo consigo desde OránCadena que el Conde de Orgáz se trajo de OránObse­quio de Don Fran­cisco Cre­spí que a prin­ci­p­ios del siglo XVII fue dester­rado por el rey Felipe III a Oran.

«Francesc Cre­spí de Vall­daura, señor de la baronía de Sumacarcer, fue encar­ce­lado en dos oca­siones por pre­sun­tos deli­tos cometi­dos con­tra sus vasal­los, oblig­án­dosele a desem­bol­sar impor­tantes sumas en fian­zas y negán­dosele el dere­cho de súplica (Cortes de 1604, Con­tra­fur, cap. XIII, f. 4r, p. 22: «Ques guarden los priv­i­legis del Rey don Jaume II, cap. 31. I que res resti­tu­ixca a don Fran­cisco Crespi tot lo que se ha exigit de aquell con­tra tenor de dit Real privilegi».

Su barco naufragó y el se salvó, como prueba de agradec­imiento trajo la cadena al San­tísimo Cristo.


Imá­gen del San­tísimo Cristo de Sumacàrcer

Según una antigua tradi­ción, la ima­gen del San­tísimo Cristo de la Mor­era de Sumacàrcer llegó flotando por el río Xúquer en una riada del año 1447, siendo ésta sal­vada y entre­gada a los cris­tianos por un vasallo mudé­jar del lugar después de una lucha con otro com­pañero moro que quiso destru­irla. Sabe­mos que dicha ima­gen estaba ya en lacapilla del pala­cio en el 1491 y es a par­tir del año 1547 cuando comenzó a cel­e­brarse la fiesta del Cristo de la Mor­era, coin­ci­di­endo con el 6 de Agosto, fes­tivi­dad de la Trans­fig­u­ración del Señor. Es, sin embargo, en los sig­los XVII-​XVIII cuando, tras suce­si­vas repobla­ciones de cris­tianos después de la expul­sión de los moriscos en 1609, la igle­sia de Sumacàrcer, comu­nidad y edi­fi­cio, tuvo una impor­tante rel­e­van­cia en toda la comarca de la Rib­era y en el resto del Reino de Valen­cia. En el año 1936 fue afor­tu­nada­mente escon­dida por un devoto para evi­tar su destruc­ción y en el 1997 se fundó la cofradía del San­tísimo Cristo de Sumacàrcer.

Imagen del Stmo. Cristo de SumacàrcerLa talla del Cristo de la Mor­era es uno de los pocos ejem­p­los del gótico arcaizante pop­u­lar que exis­ten hoy en la dióce­sis de Valen­cia. Se trata de una ima­gen de autor descono­cido para ora­to­rio par­tic­u­lar real­izada a medi­a­dos o finales del siglo XV, a la que los con­des de Sumacàrcer colo­caron a finales del siglo XVIII una exce­lente corona de oro con sus armas labradas en ella, obra de taller valen­ciano. Se encuen­tra actual­mente en una capilla de la Igle­sia de San Anto­nio Abad y San Nicolás de Bari acom­pañada de una serie de seis medal­lones oval­a­dos con­te­niendo fres­cos alu­sivos al Cristo. En con­creto, estas rep­re­sen­tan el hal­lazgo del Cristo y la lucha de los dos moriscos, el traslado de la ima­gen del Cristo a la par­ro­quia, el Cristo devuelve la vida a Poli­ceno Cre­spí, hijo de los con­des y que había caído desde un bal­cón, el Cristo impide el crimen de tres mal­he­chores con­tra un huer­tano, el Cristo sana a Miguel López que se había roto el espinazo y, final­mente, el Cristo libra a una mujer de Pozo Lorente de un tra­bu­cazo que le dis­paró su marido.

Según nos cuenta el relato de Mosén Pedro Selva, rec­tor de la par­ro­quia de San Anto­nio Abad i San Nicolás de Bari de Sumacàrcer, en su obra “Relato del hal­lazgo de la ima­gen del San­tísimo Cristo de Sumacàrcer”, según un escrito del año 1702, podemos extrac­tar lo sigu­iente:

En la Baronía de Sumacàrcer, del arzo­bis­pado y reino de Valen­cia, en la Rib­era del Júcar, lugar del señorío de los Cre­spí de Vall­daura, hab­it­a­ban dos moriscos. Era uno de ellos gigante y fuerte y el otro pequeño y de poca fuerza, y los dos tenían como ofi­cio fab­ricar cal. En el año del Señor de 1547, con el ánimo de recoger leña para avi­var un horno de cal, bajaron a la huerta del lugar, a la par­tida cono­cida como del Franco, junto al río Júcar. Allí, sobre las cristali­nas aguas del río, en medio de un remolino, vieron una ima­gen del Cru­ci­fi­cado (un cru­ci­fijo), que de inmedi­ato sac­aron a la ribera.

Asom­brosa­mente, la ima­gen que por el río había lle­gado a Sumacàrcer, per­manecía seca e intacta. Ape­nas los dos moriscos tuvieron el Santo Cristo fuera del agua, comenzó entre ellos una san­gri­enta lucha. Uno, el más grande, quería que­mar la ima­gen; el otro, el más pequeño, ani­mado por un impulso supe­rior, quería guardar tan pre­ci­ada reliquia.

Estampa descubrimiento imágen del CristoIgual que David ganó a Goliat y como el Buen Ladrón miró la Cruz de Jesu­cristo, después de valerosa con­tienda, ganó el morisco que padecía la debil­i­dad. Con sor­pren­dente prodi­gio y mien­tras duró el com­bate, tanto la ima­gen del Santo Cristo que los moriscos habían apoy­ado en una mor­era, como este árbol tan sin­gu­lar, sudaron san­gre en recuerdo de la Pasión ver­dadera. Con gran ale­gría y pro­funda grat­i­tud volvieron al lugar de Sumacàrcer, refiriendo a mosén Cre­spí de Vall­daura, señor de la población, y al resto de los veci­nos tan grata noti­cia. Dis­puso el noble caballero que aque­lla sagrada ima­gen de la Cruz, que mila­grosa­mente había lle­gado al lugar, fuera lle­vada en devota pro­ce­sión por el rec­tor de la par­ro­quia a la igle­sia, colocán­dola en el altar mayor hasta que la gen­erosi­dad de los con­des de Sumacàrcer le con­struyó la actual capilla, y mandó que todos los años se cel­e­brara tan grande hal­lazgo para memo­ria y devo­ción de la San­tísima Cruz.


Fres­cos de la Capilla del Stmo. Cristo.

La Capilla con­tiene seis fres­cos, trés a la izquierda y trés a la derecha. Estos fres­cos están inspi­ra­dos inspi­ra­dos en los mila­gros de la imá­gen del San­tísimo Cristo de Sumacàrcer desde su apari­ción flotando sobre las aguas del rio Júcar. Las pin­turas fueron restau­radas tras haber sufrido un incen­dio que se pro­dujo en el velo­rio del inte­rior de la capilla.

Pin­chando en las imá­genes podremos ver­las a mayor tamaño y acceder a las leyen­das que ador­nan a cada una de ellas.

El Santísimo Cristro frustra el crimen que intentaron perpetrar trés desalmados contra el hombre de la huerta de Valencia El Stmo. Cristo libra a una mujer de Pozo Lorente de un trabucazo que le disparo su marido
El Santísimo Cristro devuelve la vida al niño D. PolicenoCrespí, hijo de los Condes, que cayó desde un balcón. El Stmo. Cristo sana al joven Miguel López que se había roto el espinazo (1686)
Traslado de la imágen del Santísimo Cristro a esta parroquia Hallazgo del Santísimo Cristro en el rio Júcar y porfiada lucha entre los dos moros que se lo encontraron

Cripta de los Con­des de Orgáz

Cripta de los Condes de Orgáz y SumacàrcerEn el sub­ter­rà­neo de la capilla de los Con­des de Orgáz y Sumacàrcer, se encuen­tra la cripta donde están enter­radas varias gen­era­ciones de esta pres­ti­giosa familia tan lig­ada a la his­to­ria de Sumacàrcer.

Para acceder a la cripta hay que reti­rar una serie de losas már­mol trás las cuales se accede a una escalera que baja a la cripta propi­a­mente dicha.

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